• Redacción

Microfónos en el CAM: La teoría conspirativa


De ser cierta la denuncia del alcalde Jorge Iván Ospina del hallazgo de micrófonos ocultos en su despacho, estariamos frente a un grave caso de espionaje cuyo trasfondo debe ser investigado por los organismos de inteligencia del Estado. Es muy común que al inicio de todo gobierno se encuentren cosas sospechosas o extrañas que causan paranoia al nuevo funcionario. Por ejemplo, al inicio de la administración de Jhon Maro Rodríguez, se encontraron condones usados y sin usar en el inmenso y comodo sofá del despacho oficial. Para alejar esas lascivas influencias, varios sacerdotes oficiaron misa y allí terminó el problema. Cuando el doctor Rodrigo Guerrero, recibió la alcaldía los hallazgos fueron diabólicos: muñecos de vudú, altares de santeria, estampas con oraciones a los dioses africanos, fotos alumbradas y otras cosas no santas, hicieron que esa oficina la tuvieran que lavar con agua bendita.

La teoría conspirativa

El alcalde Jorge Iván Ospina, es demasiado suceptible a las teorías conspirativas. En campaña acusó sin fundamento y de manera irresponsable a su principal oponente Roberto Ortiz de querer atentar contra su vida y eso generó una reacción de ira contra el lider social que empezó a recibir amenazas y muy serias. Ya siendo alcalde se excusó publicamente con Ortiz, lo abrazó, le dio tres palmaditas en la espalda y le dijo “No fuiste vos, fue otro el de los atentados”.

También Ospina se inventó la teoría conspirativa de la fiscalía y los medios de comunicación, entre ellos La Razón, por divulgar sus procesos judiciales y entonces se lanzó a una fingida huelga de hambre bajo el argumento que las oligarquías y los medios vendidos y aliados con los fiscales conspiraban para tumbarlo.

Hipotesis

Asumamos que es cierto el hallazgo de microfonos espias -las fotos muestran lo que parece ser un alfiler o los chinches que se usan para las carteleras- ¿Quien los instaló? ¿Para que los instaló? ¿Cuándo los instaló? ¿Fue el ejército? Es obvio que esos “microfonos” solo los pudo colocar alguien que tiene acceso al despacho del alcalde y como esa oficina tiene cámaras reales de vídeo pues es fácil revisarlas y buscar a los autores.


¿Quienes fueron?

Los militares no, porque según las investigaciones tienen sistemas más sofisticados que simples microfonos de aficionado.

¿Los políticos? Sí pues querrían averiguar como se reparte la torta burocrática y los contratos. ¿Armitage? Claro que es un sospechoso, pero a su favor podríamos decir que no tiene sentido porque él volcó toda la alcaldía a favor de Ospina.

¿Eder? Es otro sospechoso, pero es poco probable que haga esas cosas tan feas.

¿Ortiz? No es capaz de matar una mosca, pero es obvio que Ospina lo acusará de todas las desgracias que ocurran en su gobierno.

Mientras se investiga la teoría conspirativa podemos sacar la siguiente conclusión: El alcalde Ospina debe preocuparse más por resolver los problemas más sentidos de los ciudadanos, como la incesante criminalidad en lugar de imaginarse espionaje con unos elementos que semejan articulos de papeleria. Solo restaria que Jorge Iván hiciera algo parecido a lo de Uribe hace algunos años inventar un plan conspirativo de James Bond, el superfamoso Agente 007 para tumbar su gobierno y luego iniciar huelga de hambre en el CAM.
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