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A recuperar el Espacio Público


Por Gilberto Gómez G.Abogado constitucionalista y administrativista


Uno de los mayores problemas de nuestra capital, es sin duda alguna, entre otros, la invasión del espacio público, razón por la que el alcalde Jorge Iván Ospina y el Secretario de Seguridad Carlos Alberto Rojas, han decidido tomar “el toro por los cachos” y comenzar su recuperación para la comunidad.


En 1970 nace el Código Nacional de Policía. En dicha norma se consagraban unos permisos excepcionales en el artículo 14, entre ellos el de la ocupación del espacio público, permiso que, era de carácter personal e intransferible y su violación autorizaba la revocatoria del mismo.


Con el advenimiento de la Constitución Política de 1991, aparece dentro del capítulo de los Derechos Colectivos y del Ambiente el Artículo 82. “Es deber del Estado velar por la protección de la integridad del espacio público y por su destinación al uso común, el cual prevalece sobre el interés particular”. Por supuesto, ya para la época existía invasión desorbitada e incontrolada del espacio público en el centro y diversos barrios.


En los últimos 30 años solamente dos alcaldes, Ricardo Cobo y Apolinar Salcedo con un alto sentido de responsabilidad social, le apostaron a la recuperación del mismo en el corazón de nuestra capital. Cobo llevó a los vendedores estacionarios (No ambulantes) a unas edificaciones en la carrera 10 entre calles 13 y 13A despejando así las calles 15, 14, 13, 12 y cras. 5 y 8. Al llegar el nuevo gobierno municipal volvió la invasión de estos espacios recuperados por el poco o nulo control que se ejerció en torno a ellos. El 1º de enero de 2004 se posesiona Apolinar Salcedo y quien escribe esta columna, fue nombrado como Subsecretario de Gobierno, Convivencia y Seguridad, cargo que tenía dentro de sus funciones el control del espacio público el cual, como era obvio se encontraba tugurizado. En los primeros 10 días de nuestro gobierno volvimos a recuperar estas calles y le dimos sostenibilidad acompañados por la policía nacional. Al hacer la recuperación encontramos que la inmensa mayoría de permisos que tenían figuraban a nombre de otras personas que habían “vendido” ese espacio, los que procedí a revocar. Recuperamos el separador vial de la calle 25 entre carreras 1ª y 15 donde se encontraban casetas donde se expendía licor y estupefacientes en algunas. En el 2005 recuperamos la emblemática Plaza de Cayzedo donde se encontraban los vendedores de lotería, lustrabotas y tinterillos, amén de los vendedores de comidas, minutos, brujos, entre otros, reubicándolos en otros sectores.


Con el alcalde Armitage y el Secretario de Seguridad Villamizar, el centro volvió a convertirse en un “mercado persa”, imposible de transitar peatones y vehículos. En diciembre de 2018 dijeron estos irresponsables “No vamos a perseguir los vendedores ambulantes, trabajen” y abrieron la puerta al terrible desorden existente, donde se instrumentaliza a algunos para desarrollar actividades ilícitas.


Los caleños tienen que respaldar la decisión del Alcalde Jorge Iván Ospina y del Secretario de Seguridad Carlos Alberto Rojas. Hay que acabar con las mafias del espacio público. Bogotá, Medellín y otras ciudades pudieron. El espacio público es un bien colectivo donde tiene que primar el interés general por encima del particular. Felicitaciones.


Con el alcalde Armitage y el Secretario de Seguridad Villamizar, el centro volvió a convertirse en un “mercado persa”, imposible de transitar peatones y vehículos. En diciembre de 2018 dijeron estos irresponsables “No vamos a perseguir los vendedores ambulantes, trabajen” y abrieron la puerta al terrible desorden existente, donde se instrumentaliza a algunos para desarrollar actividades ilícitas
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